jueves, 27 de noviembre de 2014

Alexandre Lacaze - Coquillage / Caracola

Anoche volvimos a escuchar en directo a Alexandre Lacaze. Una delicia de concierto en un lugar ideal: el Museo del Romanticismo de Madrid. Cámaras y radios grabando para la posteridad. Porque sí, a pesar de no ser un artista de masas, Alex hace tiempo que navega los mares de Radio 3 (bendito oasis musical), y por supuesto de internet, donde lo descubrí por casualidad.

Un malagueño-francés cantando en una lengua a la que pocos se acostumbran en este país. Comenzó como L'Avalanche, pero después de dejarse algunos miembros de la banda por el camino se convirtió simplemente en Alexandre Lacaze en su último disco, Les recifs de l'espoir, con una guitarra eléctrica que transporta a mundos oníricos y muchas veces submarinos. Una música de extrema sensibilidad llena de capitanes, fantasmas, cuentos, la infancia siempre presente... y el alma escondida dentro de una caracola.

(Esta traducción es del propio Alexandre. Abajo enlazo dos versiones de la canción, una acústica y otra eléctrica. Que la disfrutéis.)

Je voulais m'en dormir
La lumière m'en réveillait
Il y avait des crocodiles
au-dessus de mon lit

Et des grosses chevaux
Et des quintes de toux
Et des larmes de mère
J'en avais pas oublié du tout

Il y avait de voitures jaunes
Aussi des ambulances
Et mes genoux pliés
A l´intérieur de mon coquillage

Est-ce  jour est ce soir ?,
Quand es enfants peuvent jouer
Moi, je fredonnais sauvé
Dedans mon coquillage

Il y avait ascenseurs
Qui m´emmenait aux troisièmes
Je préfère des escaliers montant à la mer
Est-ce si tôt est ce si tard ?

Les stores sont baissés
Le silence et la calme avant l orage
« Pauvre gars, as-tu un prénom ? »
Les garçons me demandaient dans le parc

Mes genoux se pliaient,
Je ne leur répondais jamais
Dedans mon coquillage…


Yo quería dormir
la luz me despertaba
había cocodrilos
debajo de mi cama

Y caballos gordos
y golpes de tos
y las lágrimas de madre
que yo no he olvidado del todo.

Había coches amarillos
también ambulancias
y mis rodillas se doblaban
en el interior de mi caracola.

¿Es de día?, ¿es de noche?
los niños pueden jugar
y yo tarareo
en el interior de mi caracola.

Había ascensores
que me llevaban a los terceros,
yo prefiero las escaleras subiendo al mar
¿es tarde o es temprano?

Las persianas están bajadas
el silencio y la calma antes de la tormenta.
“Pobre chico, ¿tienes un nombre?”
me preguntaban los muchachos en el parque.

Mis rodillas se doblaban,
no les respondí nunca
dentro de mi caracola…

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